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domingo, junio 6

Algunos hombres maduros

Resulta, cuando menos, llamativa la forma de pensar de algunas mujeres con respecto a los hombres de cierta edad. Parece ser que los que pasamos de los 45 estamos oxidados, negados y enraizados en costumbres.....absurdas?; de mente obtusa, somos seres insensibles incapaces de derramar una lágrima y, por supuesto, hemos hecho de la falsedad nuestra bandera. Somos, los maduros, la antítesis de la caballerosidad, la educación y, sobre todo, de como se debe tratar a una mujer e incapaces de vibrar cuando la ocasión lo requiere.
En este punto, y desde la experiencia que mi medio siglo de vida me otorga, me pregunto que es lo que quieren, o buscan, esas mujeres de un hombre?. Supongo que lo que han querido desde tiempos inmemoriales, la igualdad entre ambos; hecho que con el paso del tiempo y para alegría de ellas, y de muchos hombres (sobre todo maduros), se está consiguiendo.
Ahora bien, no creo que esa igualdad que algunas ponen por encima de cualquier cosa esté reñida, ni mucho menos, con la caballerosidad por parte de un hombre hacia una mujer. Da igual la edad que se tenga, una mujer siempre agradecerá que, por ejemplo, le cedan el paso o un asiento en el autobús; o es que si se le cede lo declina?. No, esto no suele ocurrir nunca, ni siquiera por aquellas que denostan este proceder por parte de un hombre.
Algunos hombres (maduros) valoran a las mujeres por lo que son, no por lo que pretenden ser y aparentan; como ellas, también tienen sentimientos y cuando la situación lo requiere saben expresarlos, y en más ocasiones de las que se cree; incluso son capaces de emocionarse y derramar lágrimas de tristeza, de emoción, de amor, de pasión.
Quizá a esos hombres (maduros) solo les falta que las mujeres (algunas) dejen de lado la hipocresía y sepan ver, y admitir, en ellos lo que realmente son y no pretendan convertirlos en seres opacos ni domeñarlos por el simple hecho de alimentar el ego femenino.
Y yo, hombre maduro, seguiré tratando a la mujer con respeto, cariño y deferencia mientras viva.
Con cariño, un hombre maduro
P.D. Y también lloro, que el llanto no es potestad de la mujer.

José Parrado González-Nicolás

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